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Preguntas frecuentes

Lo que la herramienta hace, lo que no hace, y dónde están sus límites. Están dichos aquí en vez de disimulados: una herramienta de confidencialidad que exagera lo que puede es peor que una que no existe, porque se confía en ella.

¿Detecta mi DNI o mi NIE?

No, todavía no. La detección automática solo propone valores que puede validar con un dígito o una letra de control, y hoy son el IBAN, los números de tarjeta y los identificadores canadienses y franceses. El DNI y el NIE no están entre ellos. El camino que sí funciona es escribirlos como término: se buscan en todo el documento, se censuran en cada aparición, y la verificación final los busca de verdad en el archivo producido.

La razón de esa exigencia de control merece explicarse, porque es la misma que hace útil lo que sí se detecta. Un número sin cifra de control no se distingue de una referencia de pedido o de un número de expediente, y una herramienta que los propusiera todos convertiría cada documento en una lista de falsos positivos que nadie revisa. Es preferible detectar menos y que lo detectado signifique algo.

¿Funciona con documentos escaneados?

Sí. Una página cuyo texto el propio archivo no lleva se puede reconocer ópticamente, en el navegador como todo lo demás, y a partir de ahí la detección, la búsqueda de términos y la selección de palabras funcionan igual que en cualquier otro documento. Dos advertencias: un valor mal reconocido nunca se propone, y la pantalla no puede decirte cuáles fueron, así que conviene revisar la vista previa.

El archivo producido no gana ninguna capa de texto, y eso es una decisión y no una etapa pendiente: escribir el texto reconocido, con sus errores, dentro del documento añadiría una forma de que un valor quede escrito al lado del rectángulo que debía eliminarlo. Sobre un escaneo también puedes trabajar a mano, dibujando rectángulos sobre lo que quieras quitar: una firma, un sello, la foto de un carné.

¿Se sube mi archivo a algún servidor?

No. La lectura, la censura y la escritura del archivo ocurren dentro de tu navegador, y no hay ningún servidor al que enviar el documento. Puedes comprobarlo sin creernos: abre la pestaña Red de las herramientas de desarrollo mientras censuras, o carga la página y desconecta la red antes de usarla.

Verás en esa pestaña alguna petición al propio sitio: la página, sus tipografías, y a veces una tipografía estándar o una tabla de caracteres que el PDF nombra y que hace falta para leerlo. Son archivos fijos y no llevan nada de tu documento. La guía sobre el tratamiento local explica cómo hacer esta comprobación en cualquier herramienta, no solo en esta.

¿Qué pasa con los metadatos y los archivos adjuntos?

Las anotaciones, los archivos adjuntos, las miniaturas y los metadatos del documento se retiran del archivo producido. Un PDF con contraseña de propietario, de los que se abren sin pedir nada, se descifra antes de cualquier tratamiento: sin ese paso el archivo reescrito saldría ilegible.

Cada uno de esos sitios es un lugar donde una copia del texto puede haberse quedado, y son la parte del problema que nadie mira porque no se ve al abrir el documento. La guía sobre los riesgos los enumera uno a uno.

¿Es realmente gratis?

Sí. Sin cuenta, sin registro, sin límite de archivos, sin marca de agua y sin una versión de pago que reserve nada. No hay nada que cobrar: el trabajo ocurre en tu propio equipo.

¿Hay documentos que la herramienta rechaza?

Sí, y el rechazo es deliberado. Un archivo cifrado que además usa flujos de objetos se rechaza en vez de descifrarse a medias, porque analizarlo igualmente produce ruido con forma de documento. Un PDF que pide contraseña para abrirse tampoco se adivina. Y si la verificación final encuentra todavía extraíble una cadena que debía haber desaparecido, no se te entrega ningún archivo.

Ese último caso es el que más incomoda y el que más importa: preferimos devolverte un mensaje de fallo antes que un documento que parece limpio y no lo está. Queda un límite que la verificación no puede cubrir, y conviene conocerlo: comprueba que una cadena ya no es extraíble, no que el rectángulo tapara el sitio correcto. Por eso vale la pena mirar el archivo producido, página a página, antes de enviarlo.

Censurar un PDF en tu navegador

El tratamiento ocurre en tu propio equipo, y se puede generar un informe junto al documento para dejar constancia de lo que se ha tratado.

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